miércoles, 30 de abril de 2014

Como en todos los aspectos de la vida, la implantología no está exenta de sufrir la influencia de ciertas tendencias (moda), que hacen que un número significativo de profesionales se decante por un tipo determinado de material restaurador (lo hemos visto con el circonio) o por un implante o conexión en particular.
Sin embargo, esto no significa que los más antiguos dejen de tener importancia. De hecho, estamos viviendo una vuelta atrás en las superficies del implante con la reaparición de las superficies maquinadas ad modum Brånemark, de las cuales veremos aparecer unas cuantas en los próximos meses en el mercado.
Material y métodos

La utilización de conexiones cónicas está de moda. Casi todas las casas comerciales de implantes presentan en su catálogo algún implante con este tipo de conexión. Las prestaciones son múltiples y se han evidenciado a través de diversos estudios de filtración y micromovimiento. Efectivamente, parece que las superficies cónicas minimizan el micromovimiento de los pilares frente a los movimientos laterales. Se pretende conseguir una “soldadura en frío”, lo que se refleja en la ausencia de la posibilidad de filtración de los productos bacterianos, aunque no en todas de la misma manera. Existen diferentes grados de conicidad en la conexión, sin que por el momento se haya evidenciado la superioridad de una de ellas (7°, 8° y 9°).

Otra de las cualidades de este tipo de conexión es la de su utilización, junto con determinadas arquitecturas cervicales del implante, los pilares anatómicos y el cambio de plataforma, en una técnica que consiste en el posicionamiento subcrestal del implante.

La técnica consiste en colocar los implantes por debajo de la cresta ósea sumergiéndolos en el hueso en 1 o 2 mm. Para hacerlo sin perder hueso, el implante debe incluir todas las características antes expuestas, lo que permite no sólo no perder hueso sino ganarlo alrededor del implante y prevenir la recesión de los tejidos blandos, sobre todo en el área estética.

Caso clínico

Presentamos un caso de una paciente joven que había sido desechada como candidata a implantes hace unos diez años. Tras la realización de una TAC, se evidencia que existe hueso suficiente para colocar dos implantes de diámetro pequeño (3,2 mm), pero de longitud normal (13 mm) (Interactive 3.2, Implant Direct Iberia). Se decide insertar los implantes de manera subcrestal, para permitir una emergencia adecuada a pesar del pequeño diámetro de los implantes.

Es muy importante tener la posibilidad de colocar los implantes más profundos en el hueso, porque dada la diferencia de diámetro entre el implante y el diente que se va a restaurar necesitaremos de mayor distancia entre la plataforma del implante y el diente, para poder conseguir un perfil de emergencia estético.

En este caso, hemos utilizado un transportador que lleva el implante para poder hacer una restauración provisional. El transportador se transforma fácilmente en un muñón de titanio, que puede utilizarse como provisional o definitivo. Es especialmente útil para la elaboración de la restauración provisional atornillada, que en esta ocasión realizaremos mediante una llave de silicona que se hizo sobre un encerado diagnóstico preexistente y un material de composite de automezcla (Protemp 3, 3M).

Conclusiones

La incorporación de los nuevos protocolos de tratamiento siempre supone una cierta crisis. Sin embargo, pasada esta fase inicial de desorientacion y miedo, sigue otra de reafirmación y se pasa a disfrutar de los beneficios de esa nueva modalidad de tratamiento.

La utilización de las conexiones cónicas nos permite el posicionamiento subcrestal, además de mejorar el comportamiento del hueso alrededor del implante.

Los muñones de titanio permiten una fácil elaboración de prótesis provisionales atornilladas y la parte cónica pulida facilita la creación del perfil de emergencia.

Fuente: Maxillaris