lunes, 8 de abril de 2013

Un implante dental es una pieza que se coloca directamente en el hueso para reponer una o más
piezas dentales que se hayan perdido. El implante en sí es un dispositivo de forma cilíndrica o
cónica que al ser colocado directamente en los huesos de la mandíbula imitan la raíz natural de un
diente.
Sin embargo para hacer funcional el implante dental se conforma de tres componentes principales:
  • El implante, que es el ancla al hueso y que se coloca por medio de una cirugía.
  • El poste, que es el medio de unión entre el implante y la prótesis, y finalmente
  • La prótesis individual (o corona final) que es la que visible y la que cumple la función estética y masticatoria.
Usualmente los implantes dentales están hechos de titanio y/u otros materiales biocompatibles, los
cuáles son fácilmente aceptados por el cuerpo debido a un fenómeno conocido como
oseointegración”. Esto significa el implante se fija al hueso haciéndose una sola pieza por lo que se
convierte en un ancla fija que provee un soporte seguro para la prótesis, permitiendo morder
eficiente y confortablemente y además eliminando la inestabilidad asociada con los adhesivos o
pegamentos de superficie y los puentes removibles.

Según algunas estadísticas, se puede afirmar que el 98% de las personas que se colocan un
implante dental logran la restauración exitosa de sus dientes o de sus muelas perdidas.

El implante dental es el primer paso para tener una boca sana cuando falta alguna pieza dentaria.
Una boca sana restaurada con implantes dentales nos brinda una mejor calidad de vida en nuestra
alimentación, sonrisa y seguridad personal.

Fuente: www.guiaparaimplantedental.com